Se estarán preguntando "¿dónde he oído ese nombre?". Nicolás Flamel (al español) es el extraño personaje que en Harry Potter and the Sorcerer Stone creó la dichosa 'piedra filosofal' por la que Voldemort se introduce en Hoghwarths. No, no soy un fan de Harry Potter (aunque con anterioridad haya publicado la reseña en este mismo blog), y por ello aclaro que no voy a publicar un sesudo estudio sobre Harry Potter.

Un día, en el último gran robo de eventos culturales, como fue el 4o Remate de Libros (que en relidad fue el primero pero ya les contaré después esta intrincada lucha cultural-política) andaba yo paseando por los stands cuando encontré a uno que revendía, a un precio no tan de remate, varios libros de la hermosa colección Medievalia del muy bueno y atinado y cuidadoso editor José J. de Olañeta. De dicho editor he tenido la oportunidad de leer otros dos títulos, unos sobre hadas, duendes y elfos y, otro sobre brujas y hombres lobo, ambos de difrentes autores (y que reseñaré a su tiempo en este blog).

Quizá han visto estos hermosos libros, cuyas portadas, en una fina cartulina de textura rugosa, reproducen (solapas incluídas) diferentes láminas y grabados medievales a todo color y cuya colección Medievalia publica algunos ensayos no tan pequeños pero minuciosos y bien cuidados, de diferentes estudiosos de la Edad Media. Si la han visto espero que estén de acuerdo conmigo, si no lo han visto, la recomiendo ampliamente.

Ahora, sobre este libro títulado Nicolás Flamel. De oro y libros., debo decir varias cosas. Primero, no, no es un ensayo 'aburrido', no todos los ensayos lo son, lamento decírselos (aunque la mayoría si que son soporíferos), es un ensayo ameno, bien escrito que nos cuenta la vida del más famoso de los alquimistas franceses. Pero... bueno, no creo hacerles daño diciéndoles que el autor de esta obra, Nigel Wilkins -que me suena aún más alquimista que Nicolás Falmel- no considera a Nicolás un gran mago alquimista, simplemente fue un hábil inversionista que supo sacar provecho de diversas situaciones financieras en entre guerras francesas españolas y que se dedicó a ayudar a los pobres que residían cerca de su casa, construyéndoles casas que les rentaba a precios irrisorios para que tuvieran donde vivir, o construyendo hermosos frontispicios en monumentos a almas perdidas en los cementerios de París.

En vida, Nicolás Flamel fue un escribano, es decir, copiaba con muchísimo cuidado los libros a encargo (como un fotocopiador humano). Este trabajo solían realizarlo los monasterios (¡claro que cobraban!), pero llegó un momento en que el trabajo les rebazó y permitieron a algunos de sus escribanos que pusieran sus talleres particulares, luego entonces Nicolás fue un sacerdote laico escribano muy rico y bien casado. Hasta aquí no hay nada misterioso, un chico inteligente, que puso un negocio acertado, se casó bien -no tuvo hijos- y ayudó a los pobres. Luego entonces, ¿de dónde la salió la fama de brujo, alquímico? Pues... el rumor es que todo ese dinero (oro en aquella época) lo fabricaba en su sótano, de las tierra que sacaba de allí y que, con procedimientos alquímicos, obtenía oro a cambio de esa tierra.

¿Qué cómo? Bueno, eso ya les toca averiguarlo en el libro que esta vez reseño. Abajo les dejo sus datos. Por favor, si lo van a intentar en casa, dos cosas: uno, invítenme (porque tener un sótano en casa no ha de ser tan fácil) y dos, asegurense de tener permiso para encender mecheros bunsen y calentar matraces ¿de acuerdo?

¡Buen libro, buena lectura!

Título: Nicolás Flamel. De oro y libros.

Autor: Nigel wilkins

Colección: Medievalia 21

Editorial: José J. Olañeta, editor

ISBN 84-7651-520-0 / España