Después de las vacaciones de verano, de años de no poner un pie en aquel lugar donde empezó todo, por miedo a ver fantasmas que todavía circulan por pasillos y por salones que ya no mepertenecen, regresé al lugar común de casi todos los amores imposibles, de aquellos quienes se quedan en tu memoria irremediablemente.

Me encontré con un gran sorpresa: ya nada era lo mismo.

El campo donde jugaba beisbol, polvoriento y lleno de rocas, ahora son dos canchas de futbol rápido y una de basquetball, junto con una pista de atletismo. El mismo campo por donde pasaba y las niñas le gritaban cosas.

La biblioteca donde alguna vez le dije que lo veía, ya no esta donde siempre, ahora es un mastodonte de tres pisos, con más libros y un escondite mejor, pero sin el agradable sol que le llegaba en las tardes, y con el que calentaba mi cara, ensoñando que él cruzaría la puerta para cumplir su promesa.

Los salones ya no tienen el mismo orden, ahora los pusieron al revés, ya no volverá a pasar y gritarme la mejor de las suertes en mi examen final de inglés, el cual casi repruebo por meses de ausentismo y por hacer el mismo nivel en dos escuelas diferentes.

La alberca ya no se ve igual, ya no es la causa de la hipotermia que le causó para ir a visitar a mi madre

Y lo más importante de todo y que contuve el llanto porque sería tan raro que llorara a estas alturas. El servicio médico ya no es el mismo. Ya no existe en el mismo lugar. Ahora es un espacio para ensayan música.

Ya no lo veré entrar cantando yellow solo para mi, jugar poker y fumando con mi mamá contando chistes y anécdotas de cirugías, ya no me va  a esconder mi zapato en la lámpara, no hará más trampa jugando al maratón, ya no jugaremos dominó ni me guiñará un ojo cuando ponga la ficha correcta, ya no escaparé ahí con mis amigas para pedirle a mi mamá dinero para comprar cosas callejeras, las que al principio decía que tenían salmonella y que cuando lolo-pop me negó una mordida de su hamburguesa, aprendí a saborear, ya no nos reuniremos a escuchar a pepe tocar

Ahora está mejor distribuido, y aunque será la cede de nuevos amores y alegrías, yo ya no puedo seguirlo viendo como antes, porque con cada rincón sonreía irremediablemente, y a escondidas me reía de todo lo que había pasado ahí.

Sigo temblando al recordar, y sé que me pongo muy cursi y ensoñadora pero no puedo evitarlo cuando se trata de aferrarse a un momento tan lindo.

SEXY EYES

THAU