Hoy mi tío llegó con un pajarito que se había caído por las lluvias de uno de los árboles que rodean la casa, pequeñito pequeñito, casi sin alas y titiritando.
Desde pequeños, mi tío siempre llegaba con un cachorrito o con un gatito entre los brazos para que lo cuidáramos. Esa ha sido su costumbre desde toda la vida, y yo me quedé con ella. Una vez recogí a una gatita negra que, aunque murió al poco tiempo, me consoló saber que mirió más cómoda que en la calle, debajo de un auto.
Los animales siempre me han causado ternura, y me da mucha trsiteza que los abandonen o que sufran. Sé que no puedo acogerlos a todos, pero aunque sea a uno o a dos, poder ayudar a que sean un poco más felices.
SEXY EYES
THAU

Pio murio... pero al menos lo hizo calientito