Masaru
Caminando por las calles de Shibuya, lo conoci. Era mi primer dia usando mi pase de trenes, ha
bia ido a Shinagawa para terminar unos tramites de mi extensión de visa y se me fue la tarde, asi que pense en ir a Shibuya que es el barrio juvenil por excelencia.
Me sorprendio el mar de personas que encontre, de todos los lugares en los que estuve Shibuya fue donde mas cantidad de personas pude ver, te sientes tan pequeña y al mismo tiempo parte de algo muy grande. Visite el famoso edificio 109 que vi desde que tenia como 13 años en un anime... me emocione mucho aunque solo es un edificio con miles de tiendas de ropa para jovenes. Me fascinó una tienda de sombreros maravillosos, loquisimos y que jamas encontrare en México, tambien vi una tienda donde el probador de mujeres estaba lleno de fotografias de mujeres desnudas y viceversa en el de hombres, vi tiendas con nombres como Rojita y Esperanza y otras especializadas en ropa Gothic lolita que es una moda que va desde lo darketo hasta un estilo victoriano-romantico.
Tome fotografias de todo cuanto vi, desde las tiendas hasta la gente, ya era de noche y estaba bastante cansada porque habia caminado demasiado sin embargo queria ver la estatua del perro Hachiko que es muy famosa, a pesar de que estaba muy cerca de la estación no pude encontrarla quiza a causa de tanta gente, que era de noche y ademas no es muy grande.
Despues de vagar un rato entre la gente me encamine de nuevo a la estación. Eran las 9 de la noche mas o menos, no era tarde pero si estaba cansada y aun haria unos 40 minutos hasta casa. Me detuve a sacar mi pase justo frente al mural de la salida a la estatua de Hachiko, y ahi Masaru se me acerco.
No recuerdo las primeras cosas que dijimos, pero el me pregunto de donde era y yo -no se porque- hable de forma que pudieramos hacer platica, le dije que adivinara de donde era, primero me dijo que de Italia y despues de E.U, tambien me pregunto si era casada a lo que respondi molesta que no.
Era verano, Masaru vestia un pantalon negro y una camisa blanca de manga corta como todos los salaryman japoneses, no recuerdo si llevaba corbata en esa ocasion, aparte de eso llevaba el tipico portafolio negro, a juego con su uniforme social. Con el tiempo supe cosas de Masaru: que tenia 40 años, que su nombre significa victoria y que cumplia años tres dias despues que yo, que trabaja en shimbashi en una empresa de partes de automovil, que vive en Yokohama, que sus ojos son de color cafe claro algo rarisimo en un japones y que sus abuelos eran chinos y por ello no se considera un japones en regla, que en su juventud fue gerente de un Macdonalds y tuvo una novia a la quizo mucho pero que lo engaño, no recuerdo su nombre pero el me decia que nos pareciamos mucho, ahora ella vive en Okinawa.
Masaru me invita a tomar un cafe, dudo por un momento. Ya antes me habian abordado con la misma pregunta y siempre habia rechazado la invitación, pero esa vez no se porque lo pienso. Le digo que tengo que regresar pronto a casa que ya es algo tarde.
-Solo 20 minutos -me dijo.
Acepto y nos internamos por callejones en Shibuya, poco a poco empieza a ver menos gente en las calles y sin embargo no siento miedo alguno, nunca habia aceptado la invitacion de un extraño y ahora iba junto a Masaru sin pensar en algo claro... me sentia tranquila, solo dejaba que las cosas sucedieran.
Entramos a un café que esta en un sotano, la luz era mortecina y las paredes estan pintadas de amarillo y rosa, entrar en un establecimiento en un sotano de Japón siempre me causaba mucha curiosidad y emocion, no se muy bien porque. Yo estoy muerta de sed y en vez de café pido una coca-cola fria, Masaru pide calpis caliente que es una especie de horchata japonesa. Nos sentamos y empezamos a platicar, en vez de 20 minutos estuvimos en ese cafe por alrededor de una hora.
En una ocasion Masaru tomo mi muñeca con su mano y me dijo que era pequeña, yo no le crei mucho porque me imagino que las muñecas de las japonesas deben ser el doble de pequeñas que las mias, pero lesonreí. A pesar de la escasa luz noto las luces que me hice en el cabello, lo elogia y lo toca. Vuelvo a sonreir y pienso que le gusto.
Poco antes de irnos, Masaru saca algo de su maletin. Me lo enseña y yo solo atino a sonreir incredula y nerviosa. Masaru quiere regalarmelo, pero yo no acepto. Asi, cada vez que nos vimos intento regalarme ese pequeño objeto, pero jamas lo acepte. A la fecha sigo haciendome la pregunta de si todos los japoneses guardaran algo asi en sus portafolios. Pero jamas lo sabre.
Despues de esa ocasion Masaru y yo nos abremos visto unas seis ocasiones más, no fueron muchas pero tampoco fueron pocas, fueron las necesarias. Desde esa noche calurosa y humeda de septiembre hasta un frio dia de diciembre por las calles de Ikebukuro en que con lagrimas en los ojos le dije adios con la mano en la estacion del Metro. Fue la unica persona que estuvo conmigo realmente en esos dias solitarios, fue mi unico vinculo en ese lugar. Masaru siempre, siempre estaba sonriendo y eso me gustaba.
Ese dia no encontre la estatua del perro Hachiko, pero entre el mar de personas Masaru me encontro a mi.


gotasdeunlibro dijo
Lolli pop!!!! este post no podia haber caido del cielo!!! ya lei sputnik mi amor.... es fenomenal!!!! por favor escribe algo sobre el, yo no me atrevo, no lo contaria tan bien como tu, y quisiera compartir lo que pienso del libro!!! me dejo con una clara idea delo que es la soledad, pero mas que nada, me dejo con la impresión de la soledad de los que se quedan atras... bien dijiste que loslibros caen en tus manos por alguna razon... quiero decirte tantas cosas...
SEXY EYES
THAU
10 Febrero 2008 | 11:51 PM