Italo Calvino, Las Cosmicómicas
Todo tiene un origen, el universo, la vida, nuestro planeta, el amor, la sociedad, etcétera. ¿Pero cómo fue este origen? La teoría más aceptada para el origen de nuestro universo es el Big-Bang, pero no es la única teoría. ¿Qué pasa si en realidad todo se concentró y, en vez de explotar y condensarse, comenzó a condensare allí mismo y ahora no somos sino una pequeña parte del material condensado?
Bueno, finalmente, a quién le importa. ¿El origen de la vida? Pues el caldito de cultivo ¿no? ¿El origen del planeta? Pues la condensacion de la materia tras el Big-Bang. ¿El origen de la sociedad? Un rollo muy elaborado que no viene al caso. Dejando de lado todo esto queda una pequeña pregunta ¿el origen de la materia? Más aún ¿qué es la materia? ¿por qué, siguiendo ese extraño impulso que tenemos los humanos, clasificamos la materia como algo no vivo sólo porque no podemos comunicarnos, ordenarla, mandar sobre ella, etcétera?
Pues bien, resulta que la materia está viva, es más, conforma seres no individuales con nombres confundibles y raros a nuestra lengua, que también poseen diferencias de género y se enamoran y poseen más conflictos que los nuestros -de pareja- porque estan en un mismo punto de la masa, sin posibilidades de mandarse a un cuerno y alejarse lo más posible.
No, no estoy fuera de mis cabales, es la visión que tiene Italo Calvino de la materia, de la creación del universo y nuestro mundo. Sí, como nosotros, deben poseer una comunicación, relaciones fáciles o dificiles, quizá una familia -aunque no entra a detalles como la reproducción de la materia, inteligente el escritor-, amores, encuentros, desencuentros y evolución de la vida.
El libro se llama Las Cosmicómicas, fue escrito hacia 1985 por Italo Calvino, un prolífico escritor italiano de quien además poseo un bello cuento para niños llamado El Príncipe Cangrejo -del que posteare en otra ocasión-, y otros ensayos.
Las Cosmicómicas se compone de varios cuentos, la mayoría de ellos se tratan de un personaje Qfwfq -no, no me lo inventé, así se llama el fulano- que narra cómo era estar dentro de la masa condensada y cómo fue la explosión, etcétera. En un estadío posterior de la evolución del universo, se intercala un cuento en el espacio y uno en este mundo que llamamos humano.
Su lectura no requiere más que un poco de imaginación. Calvino tiene la facilidad de convertir lo material en lo más vívido, quizá más que un humano. No es necesario poseer grandes conocimientos de matemáticas o física, ni siquiera química. Si posees estos conocimientos, diviertete con una nueva perspéctiva de la metria, sino, conoce un poco más de la formación del universo.
¡Qué os aproveche viajeros!
