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La Coctelera

Gotas de un libro

Los libros son como gotas que caen, irrepetibles.

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6 Agosto 2007

Harry Potter et Ego

A pesar de que el título de este artículo pueda hacerles recordar una
carta cursi o un artículo que rememora las inumerables fantasías de un
admirador y su objeto de culto, no se trata de eso.

En lugar de ello, este artículo tratará sobre cómo
llegué a conocer el primer libro de Harry Potter y de los sucesos
advenidos a lo largo de los seis tomos siguientes. Aclaro, no haré una
raseña de cada libro, es seguro que la mayoría de ustedes ya conocen
las cuatro primeras películas, y el contenido de los siguientes dos
libros; dejándoles tiempo para que leais el séptimo y opinéis después
sobre él.

Harry Potter llegó a las librerías hará unos siete
años, sin embargo no entró con toda la publicidad y expectación que
ahora lo caracteriza. De inicio, el primer libro de H.P. llegó en
inglés, y en un país de habla española como el nuestro, esto no fue
algo que llamara la atención, al menos no al común de los lectores. Por
otro lado, siempre hay de esos lectores "bilinguales" que andan en
busca de material interesante que no permita oxidar lo que con tanto
trabajo y esfuerzo se aprendió en alguna academia o escuela básica, el
inglés. Y ahí andaba yo, en una de mis compras mensuales de libros,
cuando lo encontré.

La portada -hemos de ser francos- no es llamativa,
un dibujo con poco cuidado estético, de un niño mal vestido volando en
una escoba; por supuesto todo en tonos amarillos y cafés ocres (una
edición muy inglesa), no atraía la atención. Y los compradores pasaban
a un lado sin mayor atracción, la mayoría de ellos con papelitos en las
manos buscando títulos específicos encargados por las escuelas o tíos o
primos como regalo de cumpleaños.

Siendo yo una adolescente, iba en compañía de un
adulto que portaba el debido requerimiento para adquirir un libro, esto
es, dinero. Por supuesto, como los adultos que van a pagar se sienten
estafados en más de un sentido cuando compran grandes cantidades de
dinero en libros, en cantidades de no más de tres libros, y se molestan
aún más cuando, sin miramento, el lector compulsivo adolescente lee los
libros en menos de un mes y al mes siguiente exige un desfalco igual;
por todo esto buscan imponer sus reglas, y ahi van las reglas: "sólo X
cantidad de dinero, nada de filosofía y al menos un título en inglés",
sentenció mi adulto-pagador.

Eso si, el adolescente se pone sus moños, nada es
fácil con ellos, y aunque no me molestaba atenerme a las reglas, exigí
que no hubiera límite de tiempo en la búsqueda, para que así pudiera
repensarme mejor qué títulos iba a adquirir.

Y comenzó la búsqueda. Fue fácil eliminar los libros
de filosofía, estaba en mi periodo de magia y aventura, así que me
dirigí a los estantes de fantasía épica donde obtuve un buen título
llamado Myst, luego comencé a rondar los anaqueles. Los más altos
estaban dedicados a la literatura universal (es decir todos los títulos
que les llegaban), mientras que los libreros pequeños se catalogaban en
teatro, poesía, policiaca, ciencia ficción y novela hispanoamericana.
Finalmente me decidí por EL CONDE DE MONSTECRISTO, de ALEJANDRO DUMAS,
en una edición bastante económica y con un número impresionante de
páginas que pareció complacer a mi adulto-pagador.

Pero faltaba el título en inglés, y me sobraba casi
la mitad de la cantidad de dinero establecida, lo cual era bueno porque
los títulos que catalogan "de importación" solían ser más caros.
Sigamos. Di un par de vueltas por la sección de literatura, pero no
encontré títulos en inglés, así que me dirijí a la de adolsecentes. Con
suerte había encontrado anteriormente dos textos franceses en esa
sección, obviamente de esas ediciones que resumen las obras grandes,
pero al menos escritas en francés.

Mi adulto comenzaba a impacientarse, ya había
recorrido a vuelo de pájaro la sección de literatura universal y
comenzaba a balancearse en uno y otro pie, señal inequívoca de
cansancio y pronto inicio de cólera. Tratando de salvar la situación
sin hacerme enojar, se dirijió a una de las chicas que atendían los
requerimientos escritos en papelitos y le preguntó "¿Hay algo en esta
librería, en inglés?". La señórita la miró desconcertada, detrás de
ella un chico, joven, la hace a un lado y busca unas cosas en la
computadora, luego voltea a ver a mi adulto y señala una pila justo
frente a su escritorio.

Acercarse a ella significó brincar un carril de
constante flujo peatonal, atravesándolo -siempre viendo a ambos lados
del carril- llegué, finalmente, a una pila de unos 150 tomos de Harry
Potter. Tras una lectura rapidísima de la contraportada y tras que el
adulto-pagador me lo arrebtara de las manos murmurando algo así como
"No debes ser tan quejumbrosa con los libros", fuimos a cajas, pagó y
salimos de la librería.

¿Qué pasó después? Pues lo inevitable. Leí cada uno
de los libros en el orden en que los había comprado. MYST, del que me
gustaría hablar luego; EL CONDE DE MONTECRISTO, del que también
escribiré un artículo en otra ocasión -aunque debo advertir que este
libro sí me tomó más de un mes terminarlo-, y Harry Potter.

He de admitir que tomé con cierto recelo el libro,
la contraportada hablaba de un adolescente sin padres que debe
descubrir un secreto acerca de si mismo, en un escuela fantástica y
algo de magia. El tema de la magia siempre me ha parecido atractivo, y
a quién no -prueba de ello es que no se cuantos miles de supuestos
lectores infantiles y juveniles han caido en las garras de H.P.- pero
la historia del malatrato de adolescentes, los traumas de un chico sin
padres y, los gritos y el trato que dan al personaje en la primer
página, francamente me desesperaron. Pero paciencia, me repetí una y
otra vez, debe de tener algo bueno que leer este libro.

Y seguí. Y terminé. Y lo dejé por la paz. El libro
no fue muy impactante que digamos, tengo mejores recuerdos de otros
personajes más atractivos y más aventureros. Sin emabrgo, la idea de
una escuela que enseñaba magia si fue algo atrayente. ¿Cuántos de
nosotros no jugamos a ser magos de pequeños? ¿O soñamos con una varita
mágica que, con una simple sacudida recogiera todo el tiradero del
cuarto, o cerrar las puertas tras nosotros o mandara muy lejos a ese
gorilón que nos molestaba cada que salíamos de casa? Y aquí estaba, un
chico con varita al que enseñaban a transformar cosas, levitar plumas,
y hasta mandar a volar a compañeros indeseables. ¡Magia, magia y más
magia!

¿Y qué hay acerca de las cuatro casas que existen en
la escuela? ¿Qué diferencia hay con los salones a los que nos enseñan a
pertenecer y defender con insultos y golpes cuando los del otro salón
nos insultan o ridiculizan a uno de nuestros compañeros, por muy mal
que nos caiga nuestro propio "coagrupado"?

He escuchado críticas que dicen que no es una gran
obra, que no posee grandes personajes y que leer de un adolescente que
grita y llora por todo a lo largo de siete libros es altamente
aburrido. Y es cierto. H.P. no posee grandes personajes, al menos no
están del todo estructurados y aunque la mayoría piensa que en el libro
siete, el personaje se comportará con algo más de madurez, no es así.
H.P. es un adolescente del libro uno al siete sin evolución alguna. Lo
mismo sucede con sus dos compañeros Ron y Hermione. Ni siquiera Malfoy
sufre transfiguración alguna, siempre es el pequeño e inutil niño
mimado.

¿Y la trama? Bueno, aquí al menos hay cierta movilidad, no es muy
lineal, eso hubiera hecho aburridos los siete tomos, pero tiende a ser
de un cíclico aburrido. Del libro uno al siete se siguen tres pasos
invariables: A) Potter de entera de algún misterio y comienza a
envolverse en el, B) descubren que alguien del lado de Voldemort o
Voldemort está implicado en ello y se estanca la historia , C) y cuando
al final hay algo de movimiento narrativo, se muere alguien y se vence
en una batalla más. A pesar de ello,existe una tenue línea narrativa
que pudo haber sido mejor desarrollada, la de la unión
Voldemort-Potter. Esta línea es salpicada a lo largo de los seis libros
y sólo es plenamete desarrollada en el séptimo libro.

Las tácticas de mercadotecnia, manejadas por los
editores, son claras a lo largo de los libros. El primer libro, el
único escrito en publicaciones periódicas en un diario inglés, posee
originalidad en pluma de la escritora. Pero los libros siguientes,
buscando siempre impactar al lector, están llenos de capítulos paja,
como les decimos a aquellos capítulos prescinidibles y que son
utilizados para dar más volumen al libro. Además, que la historia fuera
alargada a siete tomos se nota, se tienen elementos inventados y que se
ven forzados, tales como los centauros, o la histora de la niña llorona
fantasma -historia que bien pudo ser sustituida por la historia de la
hija de Ravenclaw con el Barón Sangriento- o la caza final de los
"Horcruxes" que parece más uno de esos "rallys" que organizaba Hanna
Barbera con sus personajes en los años ochentas.

Con todo esto no pretendo no recomendar los libros.
J.K.Rowling es un ser mágico, ve la vida con esa magia y eso se refleja
en los libros. Desgraciadmente, uno como escritor, y más de un
best-seller, se ve atado a ciertos compromisos que en la mayoría de los
casos deforman la idea que se tenía originalmente. La imaginación
necesaria para inventar conjuros y artefactos mágicos es única en la
autora, y vale la pena leerlos y apreciarlos. No sólo es el aspecto
mágico, he de confesar que, aunque H.P. me parecía desesperante por
momentos, los gemelos Wesley llegaron al fondo de mi memoria y de mis
lágrimas, pues me hacían reir con intensidad a través de cada palabra
que pronunciaban; de todos los personajes, serán ellos a los que más
extrañaré ahora que -se rumorea- no habrá más entregas de H.P. y sus
mágicas aventuras.

servido por gotasdeunlibro 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

gotasdeunlibro

gotasdeunlibro dijo

HARRY POTTER ha tenido un efecto que casi nadie había previsto, e revivir lalectura en los niños, aunque con una fórmula ya antes usada, el fenómeno se ha exparcido por todo el mundo.

12 Agosto 2007 | 08:36 PM

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