En el Temor de la Noche
El sueño es uno de los momentos más íntimos de nuestra existencia, es en ese momento en que sacamos a relucir nuestro verdadero ser, dormimos despatarrados, con la boca abierta, babeando, con el ceño fruncido, o abrazando almohadas o muñecos. Es en este momento cuando me tomo cinco minutos para soñar con cuaquier cosa que yo quiera antes de entregarme por completo al ritual de dormir plácidamente.
Esta vez soñaba con poderes de telequinesia, cómo movía a mi voluntad los objetos más pesados del mundo, para ayudar a un perro que iba a ser atropellado, para alcanzar el vaso que se había quedado en la mesa, en fin... Estaba entrando en la etapa en donde confundes la realidad con el sueño.
De pronto,un ruido. Un zumbido.. no, un arrastre.. si, un arrastre en mi mente. Abrí los ojos para despertar un poco más y ver lo chisoso que había sido escuchar un ruido tan cercano y tal real. Escuché atentamente... El ruido era cadencioso, Shrrr, Shrrr, Shrr, cada vez, y se interrumpía solo un momentito. Ya plenamente despierta, me asomé a la ventana para ver qué hacía el ruido... Nada la calle desierta, sólo la luz el carrito de las hamburguesas callejeras sin clientes me devolvía el saludo nocturno.
Shrr, Shrr, Shrr, de nuevo, esta vez ¡En mi cabeza!... ¿habría perdido la razón? el ruido era innegablemente en mi cabeza... Me metí los dedos en mis oídos... nada, urgué deseperadamente para que el ruido pasara... no lo hizo... Shrr, Shrr, Shrr, ¡otra vez! o temí perder la razón, o tenía un pánico nocturno muy vívido...
No podía despertar a mi madre y a mi hermana, me dirían que me tranquilizara y que durmiera, como ellas me han contado que han hecho cuando los episodios más chistosos de mis episodios nocturnos han pasado.
El sudor empieza a recorrer mi frente... ¡Ya se! Eureka, un q-tip será mi salvación... corro a la gaveta y saco uno de ellos, lo meto frenética en mi oído, y esperando saber el porqué del ruido, miro la punta... ¡nada!
Shrr, Shrr, Shrr, ¡No es posible! Estoy pensando en que he llegado a la locura, o al menos en una ocasión más romántica como Dali (si, como no, ni que fuera tan afortunada) ¡De nuevo! arremetí contra mi oreja...
Esta vez un resultado de locura... UNA hormiga, insecto perdido que quería encontrar comida o su nido, y se fue a meter en mi orejita... Una vez mas, Naturaleza 2 Thau 0.
Tengan respeto a las hormigas, si las aplastan se vendrán a vengar tarde o temprano
SEXY EYES
THAU


Madeleine De Cubas dijo
Chiquita, pero las hormigas te la tienen dedicada..., puede ser que seas muy dulce y por eso las atraigas, ja, ja. Alégrate de que sean hormigas y no abejas! Muy bueno el post. Un saludo.
29 Marzo 2007 | 04:17 AM