La princesa y el guisante
Este cuento esel que he recordado másmás en los últimos tiempos, mi abuela me lo contaba así, todas las noches antes de dormir, acurrucadas mi hermana y yo en una cama desvencijada, con miles de cobijas encima y alumbradas por una luz amarilla que en mi conciencia se quedó como para indicar la hora de dormirah!, pero eso sí,con una historia diferente todas las noches: El cuento trataba de una princesa que quería casarse con un príncipe, el más guapo del mundo (mi abuela me contaba que podía existir alguien así) pero primero tenía que vencera todas las candidatas que se presentaran en el reino. No se dió por vencida, y se presentó al castillo, haciendo fila con todas aquellas hermosas mujeres. La condición era que la desposada debía ser princesa, y el príncipe tenía un método infalible para descubrir quién lo era o no.
Esa noche, cuando las candidatas fueron elegidas, entre ellas nuestra princesa, se les pusieron ochenta colchones en suscamas, y debajo de todos ellos, un guisante. Después de aquella treta, en el desayuno, se les preguntó a todas cómo habían dormido, y todas habían dicho que muy bien, excepto nuestra princesa que había pasado una noche terrible. El príncipe sabía que esa era una verdadera princesa y que con ella debía casarse, y así lo hizo. Y el clásico "y vivieron felices para siempre"
He de confesar que he recordado el cuento, no por su machismo indeleble y omnipresente, o por los deseos locos de casarse, o por miles de cosas más por las que he decidido que no contaré este tipo de historias a mis hijs cuando los tenga, sino porque esta tarde, mi madre me ha pedido que mueva la cazuela de la comida, con un chorizo delicioso cocinándose a fuego lento, y lo hice, tan amorosamente como ella lo hubiera hecho, dejando que el olor del chancho que nos íbamos a comer llenara la cocina y parte de la casa. Mi sorpresa fue después de cinco minutos, cuando vi que una ampolla se había formado en mi dedo...sólo por mover la olla con chorizo...
No fue grato, porque siempre he defendido que las mujeres podemos hacer lo que sea, sin importar la fuerza o la inteligencia, todos somos iguales, y cuando veo la ampolla en mi mano, sólo puedo pensar en la Pirncesa y el guisante... Ahora me he hecho un própósito... no importa cuántas ampollas en mi dedo me haga por mover comida o por otras actividades, no me importará y seguiré haciendo las cosas que siento que debo hacer.
SEXY EYES
THAU
