Publicidad:
La Coctelera

Gotas de un libro

Los libros son como gotas que caen, irrepetibles.

24 Septiembre 2006

Las gotas de ese otro mundo.

No creo en un libro único, en el sentido de que sólo con ese libro fui capaz de gozar. "Todo libro tiene algo que enseñarnos, bueno o malo", me dijo más o menos el escritor Pérez-Reverte, hará más de cinco años ya, y con esas palabras un nuevo mundo se abrió ante mi.

Soy un ser exigente en cuanto a mi vida, y por ello exijo que un libro cumpla con un requisito básico para poder catalogarlo de libro, y es que me haga viajar. Es un tema muy recurrido entre los literatos: "los libros nos hacen viajar". ¿Será cierto?, me pregunté cuando lo escuché por primera vez, y ahora pienso que nunca me había dado cuenta, pero así era, sólo me hacía falta que alguien me apuntara hacia la pista de despegue, yo ya tenía las alas preparadas.

No creo en lo primero que me dice la gente, pero no pude dudar de las palabras que me susurró Perez-Reverte, ni de la afirmación que después llegó a mis oidos, y que ahora se pierde en las mareas temporales el origen de aquellas palabras. ¿Cuándo fue la primera vez que fui capaz de reconocer la facilidad con que despegaba de este mundo? No puedo otorgar una respuesta a esta pregunta, pero con el paso de cada libro, con el viaje de cada libro, voy a lugares cada vez más lejanos, por tiempos cada vez más prolongados. El saber que estoy allá y no acá es una sensación de ligereza, el cuerpo no estorba, un torbellino me envuelve y me lleva de aquí para allá, al antojo del libro, del autor, del escritor.

No creo en la existencia de vida en otros planetas, pero soy capaz de creer en la posibilidad de viajar a los libros, ¡qué ironía! Una vez, platicando con un amigo, me preguntó cómo era posible que leyera tanto, traté de explicarselo lo mejor que pude, como ahora trato de hacerlo con ustedes, en aquel entonces estábamos fuera de un recinto musical, y no pude evitar hacer una comparación; de manera que me entendiera, le dije que si alguna vez una canción le había hecho sentir el ser más dichoso del mundo, o el más miserable e, incluso más extraño, si aquella canción le había podido contar una historia mientras la escuchaba... no pude evitar golpear mi frente con la mano cuando me contestó que no, que aquello era tan raro como mi placer de leer. Tampoco fui capaz de encontrar otra comparación, porque fuera de la música, los sueños, leer y escribir, no he podido conocer un viaje igual... En conclusión: me aseguró que nunca había sido capaz de recordar sus sueños, y que jamás se había atrevido a escribir algo más allá de su nombre... Lo que importa es que hay gente que no puede entenderlo, porque nunca ha tenido la oportunidad de vivirlo.

No creo que sea fácil entender, me podrán refutar aquellos que hayan leído un libro y nunca viajado, y me podrán apoyar los que sienten esas mariposas en el vientre, o una sensación extraña en la cabeza cuando de pronto rompemos la vía de la lectura. Cada libro es un portal, no es posible decir que este es el primer lugar en que se habla de esto, puedo probar ante cualquier acusación que no soy el primer humano que habla de esta posibilidad; a lo largo de mis viajes escritos he encontrado al menos dos compañeros que, como yo, intentaron describir esta sensación, ellos son: Goran Petrovich y los Miller.

No creo en un portal único, cada libro que he leído ha sido un portal, a veces derruido a mitad del viaje, a veces tan perfectamente construido que a través de varias lecturas las gotas de ese otro mundo siguen llegando a mi.

servido por gotasdeunlibro sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Escriben: Haydee Sharaa, loli-pop y Thau Contador Gratis
contador de visitas

Fotos

gotasdeunlibro todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera