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Terra
La Coctelera

Categoría: Media Gota Oriental

La magia sí existe

Título: Atlas descrito por el cielo

Autor: Goran Petrovic

Editorial: Sexto Piso

ISBN: 978-84-96867-30-7

Parece que ando muy cabalística últimamente, habiendo escrito de Potter, Flamel, brujas y ahora salgo con la magia de la nada. Pero créanme, este libro es pura magia convertida en letras.

Estoy hablando ni más no menos que de el maravilloso, el único, el inigualable Atlas descrito por el cielo de Goran Petrovic. Déjenme contarles cómo es que este libro llegó a mi manos. Un buen día me encontré a un familiar metido en un libro hasta las orejas. Era impresionante la manera en que ignoraba absolutamente todo lo que había a su alrededor, las hormigas corriéndole por los pies, el gato arañándole la espalda, el té cayéndose de la taza mientras intentaba servirlo sin apartar los ojos de la lectura. Me intrigó. Jamás lo había visto en un estado de nirvana tal. Es más, lo terminó de leer en sólo dos días. Cuando lo hubo terminado, lo dejó sobre mi escritorio con una amplia recomendación.

Ya antes me habían recomendado libros, no eran terribles, pero en gustos se rompen géneros y aunque la familia me presentó a muchísimos fulanos y fulanas que yo nunca hubiera leído por iniciativa propia, no solía tomar muy en cuenta sus recomendaciones. Pero esta vez era diferente, esta vez, este familia sonreía de oreja a oreja mientras me decía "es magia, tienes que leerlo".

Bueno, pensé para mi, una aventura más en un libro. Y comencé a leerlo. Y jamás me he arrepentido de hacerlo, es más cada que puedo lo recomiendo, lo regalo, lo releo, lo repienso, lo rememoro y lo poseo. Magia, es verdad, magia pura. Goran (como ya le digo de cariño después de repetir su nombre tantas veces), decía Goran es un verdadero mago, un ser feliz que transmite esa felicidad, un mago, toma cada uno de los sutiles momentos, ideas, cosas sencillas pero inexistentes para los que corremos de un lado a otro y no nos paramos a pensar en la vida, la vida como tal, el goce, el amor, los sueños, las plantas, las ilusiones, las ambiciones, todo lo que nos rodea en la vida y que vamos matando con películas, enojos, decepciones y soledades.

Para muestra, basta un botón, y aquí se los pongo; Goran se pregunta en la página 126 "CÓMO ES ESE BESO SIMPLE COMO EL PAN DULCE ESPOLVOREADO CON AZÚCAR" y se responde "Es exactamente así".

Algo curioso que me gustaría anotar antes de dejarles los datos y la amplia recomendación de que lo lean. Estaba yo en una de esas reuniones donde nunca conoces a nadie pero conoces a todos, cuando escuché a unos chicos (en verdad no quise escuchar la conversación ajena) y una de ellas exclamaba cada vez más enfáticamente "Es que es magia, magia pura. Tienes que leerlo. Cita a fulano y a fulano, pero es mágico." Me dio curiosidad y presté un poco más de atención para descubrir que hablaban de este libro en exactamente los mismo términos que siempre lo había yo recomendado.

En fin, no dejen de leerlo, no por ser magia es cursi, ni aburrido ni desconcertante. Es, más bien, ese pedacito de paz que siempre andamos buscando.

¡Buena vida, buena lectura!

Nicolas Flamel

Se estarán preguntando "¿dónde he oído ese nombre?". Nicolás Flamel (al español) es el extraño personaje que en Harry Potter and the Sorcerer Stone creó la dichosa 'piedra filosofal' por la que Voldemort se introduce en Hoghwarths. No, no soy un fan de Harry Potter (aunque con anterioridad haya publicado la reseña en este mismo blog), y por ello aclaro que no voy a publicar un sesudo estudio sobre Harry Potter.

Un día, en el último gran robo de eventos culturales, como fue el 4o Remate de Libros (que en relidad fue el primero pero ya les contaré después esta intrincada lucha cultural-política) andaba yo paseando por los stands cuando encontré a uno que revendía, a un precio no tan de remate, varios libros de la hermosa colección Medievalia del muy bueno y atinado y cuidadoso editor José J. de Olañeta. De dicho editor he tenido la oportunidad de leer otros dos títulos, unos sobre hadas, duendes y elfos y, otro sobre brujas y hombres lobo, ambos de difrentes autores (y que reseñaré a su tiempo en este blog).

Quizá han visto estos hermosos libros, cuyas portadas, en una fina cartulina de textura rugosa, reproducen (solapas incluídas) diferentes láminas y grabados medievales a todo color y cuya colección Medievalia publica algunos ensayos no tan pequeños pero minuciosos y bien cuidados, de diferentes estudiosos de la Edad Media. Si la han visto espero que estén de acuerdo conmigo, si no lo han visto, la recomiendo ampliamente.

Ahora, sobre este libro títulado Nicolás Flamel. De oro y libros., debo decir varias cosas. Primero, no, no es un ensayo 'aburrido', no todos los ensayos lo son, lamento decírselos (aunque la mayoría si que son soporíferos), es un ensayo ameno, bien escrito que nos cuenta la vida del más famoso de los alquimistas franceses. Pero... bueno, no creo hacerles daño diciéndoles que el autor de esta obra, Nigel Wilkins -que me suena aún más alquimista que Nicolás Falmel- no considera a Nicolás un gran mago alquimista, simplemente fue un hábil inversionista que supo sacar provecho de diversas situaciones financieras en entre guerras francesas españolas y que se dedicó a ayudar a los pobres que residían cerca de su casa, construyéndoles casas que les rentaba a precios irrisorios para que tuvieran donde vivir, o construyendo hermosos frontispicios en monumentos a almas perdidas en los cementerios de París.

En vida, Nicolás Flamel fue un escribano, es decir, copiaba con muchísimo cuidado los libros a encargo (como un fotocopiador humano). Este trabajo solían realizarlo los monasterios (¡claro que cobraban!), pero llegó un momento en que el trabajo les rebazó y permitieron a algunos de sus escribanos que pusieran sus talleres particulares, luego entonces Nicolás fue un sacerdote laico escribano muy rico y bien casado. Hasta aquí no hay nada misterioso, un chico inteligente, que puso un negocio acertado, se casó bien -no tuvo hijos- y ayudó a los pobres. Luego entonces, ¿de dónde la salió la fama de brujo, alquímico? Pues... el rumor es que todo ese dinero (oro en aquella época) lo fabricaba en su sótano, de las tierra que sacaba de allí y que, con procedimientos alquímicos, obtenía oro a cambio de esa tierra.

¿Qué cómo? Bueno, eso ya les toca averiguarlo en el libro que esta vez reseño. Abajo les dejo sus datos. Por favor, si lo van a intentar en casa, dos cosas: uno, invítenme (porque tener un sótano en casa no ha de ser tan fácil) y dos, asegurense de tener permiso para encender mecheros bunsen y calentar matraces ¿de acuerdo?

¡Buen libro, buena lectura!

Título: Nicolás Flamel. De oro y libros.

Autor: Nigel wilkins

Colección: Medievalia 21

Editorial: José J. Olañeta, editor

ISBN 84-7651-520-0 / España

Homo lupus homini est

O lo que es lo mismo: "El hombre es el lobo del hombre", o lo que es lo mismo, han muerto los grandes enemigos de los grandes hombres.

La frase en latín no es mía, la dijo uno de esos simpáticos romanitos que vivió hace más de veinte siglos y que, seguramente, jamás pensó que su frase seguiría siendo tan aplicable en nuestros días.

Seguramente nadie ha entendido muy bien de que va este artículo. Pue bien, se los diré, tratará de los enemigos. Si, de los enemigos, esos personajes que han estado presentes desde que se creo al hombre (por el medio que ustedes crean que se creo). ¿Cuál fue el primer enemigo del hombre, siguiendo la teoría más científica? Pues el mismo hombre. Hombres de un tribu nómada luchando contra hombre de otra tríbu nomada por comida, territorio, mujeres, niños... ya deben tener la idea. No se mucho de la prehistoria, pero si algo de las civillizaciones antiguas, no de todas, por supuesto, reconozco mi límite de conocimientos, pero si tengo un panorama general sobre las dos que tiene fama de haber dado origen a la cultura occidental, la cultura griega y la romana.

No, no daré un cuadro histórico con datos escenciales sobre ambas culturas, pero ya que la frase es de ellos, al menos darles crédito ¿no creen? Si volvemos al tema de los enemigos, pues he aqui la misma idea, el hombre es enemigo del hombre, no my lejos de los que consideramos prehistoria, la idea se perpetua. ¿Por qué el hombre pelea contra el hombre en esta época? Por comida, territorio, mujeres y niños. Fieles a la tradición humana.

¿Qué sigue? ¿La Edad Media? ¿Y qué encontramos aquí? Los enemigos cambian un poco, sólo un poco. Tenemos el ideal del caballero -ojo, este ideal no abarca la enteridad de la Edad Media- que se dispersa por todos los rincones occidentales unificando al enemigo en dos personajes: los herejes y los que no son caballeros. ¿Notan la amplitud de la categoría?

LUIS CAEIRO, Cuentos y tradiciones japoneses, vol. I

La editorial Hiperión (Madrid, España) ha sacado a la venta una colección de -hasta ahora- cuatro volúmenes bajo el título de colección de Cuentos y tradiciones japoneses.

El primer volumen, I. El mundo Sobrenatural, escrito por Luis Caeiro (Universidad Complutense de Madrid) trata de eso, de cuentos sobrenaturales o de caracter divino de Japón. Vale la pena destacar dos narraciones del primer bloque, Los Dioses y El Origen de Japón. La primera, una especie de teogonía y la segunda, una génesis del territorio y gobierno de Japón. Ambas me llamaron la atención porque el Japón que ahora conocemos -el influido por el budismo- no habla de un origen de los dioses. Otra narración que a muchos sonará atractiva es la de La Costurera y el Boyero, de la que se desprende la fiesta del Tanabata en Japón -y de la que se ha aprovechado cierta compañía automovilística para hacerse publicidad.

Los demás cuentos, narraciones, mitos o leyendas hablan de espíritus atormentados que regresan a este mundo, de seres semidivinos que deciden ayudar a los hombres, de seres mágicos malévolos o benévolos, etc. Es interesante destacar que sus geniesillo malvados se llaman de diversas formas y según su nombre tendrán diversos poderes, como separar la cabeza de su cuerpo o tranformarse en seres horribles, o comer carne humana, etcétera.

Caeiro, en una extensa introducción, nos habla de la influencia que el Budismo ha hecho en las leyendas japonesas. Además nos explica la percepción de los dioses como fuerzas, una concepción que no se comparte tanto en el mundo occidental. A continuación, divide en secciones las narraciones: los dioses, espíritus de la naturaleza, espíritus atormentados y encuentros con seres sobrenaturales. Esta selección no es perfecta, pues las narraciones entran en una u otra categoría, pero le da cierto orden al libro.

El gran acierto de Caeiro es haber respetado el estilo oral en el que se transmiten estas historias y no haber tratado de transformarlas en grandes narraciones literarias. Felicidades por ello, para el compilador.

Por cierto, si leer no es lo suyo, hay dos opciones para disfrutar de algunas de estas historias. Una es que viajeis a Japón y busqueis alguna de las representaciones que en Teatro No se hacen, por ejemplo, de Hoichi el desorejado. La otra, es que busqueis una viejísima película (1961) del director Mosaki Kobakashi, títulada Kwaidan. Esta es una película que presenta varios de estos cuentos basados en las representaciones del Teatro No, dura unos 160 minutos y debido a las bases del Teatro No, a veces es espeluznante verlos de noche -por ejemplo el que no haya música de fondo en los puntos catárticos, como acostumbramos en las películas occidentales.

En fin. Se trata de una edicón limpia, cuidada y con legibilidad. Espero que puedan disfrutar de cualquiera de las tres difusiones de estos cuentos, mitos o leyendas japoneses. Y, Loli-pop, a ver si te animas a subirnos una reseña de qué es el Teatro No.

Un saludo y que os aproveche el viaje verboso.

Harry Potter et Ego

A pesar de que el título de este artículo pueda hacerles recordar una
carta cursi o un artículo que rememora las inumerables fantasías de un
admirador y su objeto de culto, no se trata de eso.

En lugar de ello, este artículo tratará sobre cómo
llegué a conocer el primer libro de Harry Potter y de los sucesos
advenidos a lo largo de los seis tomos siguientes. Aclaro, no haré una
raseña de cada libro, es seguro que la mayoría de ustedes ya conocen
las cuatro primeras películas, y el contenido de los siguientes dos
libros; dejándoles tiempo para que leais el séptimo y opinéis después
sobre él.

Harry Potter llegó a las librerías hará unos siete
años, sin embargo no entró con toda la publicidad y expectación que
ahora lo caracteriza. De inicio, el primer libro de H.P. llegó en
inglés, y en un país de habla española como el nuestro, esto no fue
algo que llamara la atención, al menos no al común de los lectores. Por
otro lado, siempre hay de esos lectores "bilinguales" que andan en
busca de material interesante que no permita oxidar lo que con tanto
trabajo y esfuerzo se aprendió en alguna academia o escuela básica, el
inglés. Y ahí andaba yo, en una de mis compras mensuales de libros,
cuando lo encontré.

La portada -hemos de ser francos- no es llamativa,
un dibujo con poco cuidado estético, de un niño mal vestido volando en
una escoba; por supuesto todo en tonos amarillos y cafés ocres (una
edición muy inglesa), no atraía la atención. Y los compradores pasaban
a un lado sin mayor atracción, la mayoría de ellos con papelitos en las
manos buscando títulos específicos encargados por las escuelas o tíos o
primos como regalo de cumpleaños.

Siendo yo una adolescente, iba en compañía de un
adulto que portaba el debido requerimiento para adquirir un libro, esto
es, dinero. Por supuesto, como los adultos que van a pagar se sienten
estafados en más de un sentido cuando compran grandes cantidades de
dinero en libros, en cantidades de no más de tres libros, y se molestan
aún más cuando, sin miramento, el lector compulsivo adolescente lee los
libros en menos de un mes y al mes siguiente exige un desfalco igual;
por todo esto buscan imponer sus reglas, y ahi van las reglas: "sólo X
cantidad de dinero, nada de filosofía y al menos un título en inglés",
sentenció mi adulto-pagador.

Eso si, el adolescente se pone sus moños, nada es
fácil con ellos, y aunque no me molestaba atenerme a las reglas, exigí
que no hubiera límite de tiempo en la búsqueda, para que así pudiera
repensarme mejor qué títulos iba a adquirir.

Y comenzó la búsqueda. Fue fácil eliminar los libros
de filosofía, estaba en mi periodo de magia y aventura, así que me
dirigí a los estantes de fantasía épica donde obtuve un buen título
llamado Myst, luego comencé a rondar los anaqueles. Los más altos
estaban dedicados a la literatura universal (es decir todos los títulos
que les llegaban), mientras que los libreros pequeños se catalogaban en
teatro, poesía, policiaca, ciencia ficción y novela hispanoamericana.
Finalmente me decidí por EL CONDE DE MONSTECRISTO, de ALEJANDRO DUMAS,
en una edición bastante económica y con un número impresionante de
páginas que pareció complacer a mi adulto-pagador.

Pero faltaba el título en inglés, y me sobraba casi
la mitad de la cantidad de dinero establecida, lo cual era bueno porque
los títulos que catalogan "de importación" solían ser más caros.
Sigamos. Di un par de vueltas por la sección de literatura, pero no
encontré títulos en inglés, así que me dirijí a la de adolsecentes. Con
suerte había encontrado anteriormente dos textos franceses en esa
sección, obviamente de esas ediciones que resumen las obras grandes,
pero al menos escritas en francés.

Mi adulto comenzaba a impacientarse, ya había
recorrido a vuelo de pájaro la sección de literatura universal y
comenzaba a balancearse en uno y otro pie, señal inequívoca de
cansancio y pronto inicio de cólera. Tratando de salvar la situación
sin hacerme enojar, se dirijió a una de las chicas que atendían los
requerimientos escritos en papelitos y le preguntó "¿Hay algo en esta
librería, en inglés?". La señórita la miró desconcertada, detrás de
ella un chico, joven, la hace a un lado y busca unas cosas en la
computadora, luego voltea a ver a mi adulto y señala una pila justo
frente a su escritorio.

Acercarse a ella significó brincar un carril de
constante flujo peatonal, atravesándolo -siempre viendo a ambos lados
del carril- llegué, finalmente, a una pila de unos 150 tomos de Harry
Potter. Tras una lectura rapidísima de la contraportada y tras que el
adulto-pagador me lo arrebtara de las manos murmurando algo así como
"No debes ser tan quejumbrosa con los libros", fuimos a cajas, pagó y
salimos de la librería.

¿Qué pasó después? Pues lo inevitable. Leí cada uno
de los libros en el orden en que los había comprado. MYST, del que me
gustaría hablar luego; EL CONDE DE MONTECRISTO, del que también
escribiré un artículo en otra ocasión -aunque debo advertir que este
libro sí me tomó más de un mes terminarlo-, y Harry Potter.

He de admitir que tomé con cierto recelo el libro,
la contraportada hablaba de un adolescente sin padres que debe
descubrir un secreto acerca de si mismo, en un escuela fantástica y
algo de magia. El tema de la magia siempre me ha parecido atractivo, y
a quién no -prueba de ello es que no se cuantos miles de supuestos
lectores infantiles y juveniles han caido en las garras de H.P.- pero
la historia del malatrato de adolescentes, los traumas de un chico sin
padres y, los gritos y el trato que dan al personaje en la primer
página, francamente me desesperaron. Pero paciencia, me repetí una y
otra vez, debe de tener algo bueno que leer este libro.

Y seguí. Y terminé. Y lo dejé por la paz. El libro
no fue muy impactante que digamos, tengo mejores recuerdos de otros
personajes más atractivos y más aventureros. Sin emabrgo, la idea de
una escuela que enseñaba magia si fue algo atrayente. ¿Cuántos de
nosotros no jugamos a ser magos de pequeños? ¿O soñamos con una varita
mágica que, con una simple sacudida recogiera todo el tiradero del
cuarto, o cerrar las puertas tras nosotros o mandara muy lejos a ese
gorilón que nos molestaba cada que salíamos de casa? Y aquí estaba, un
chico con varita al que enseñaban a transformar cosas, levitar plumas,
y hasta mandar a volar a compañeros indeseables. ¡Magia, magia y más
magia!

¿Y qué hay acerca de las cuatro casas que existen en
la escuela? ¿Qué diferencia hay con los salones a los que nos enseñan a
pertenecer y defender con insultos y golpes cuando los del otro salón
nos insultan o ridiculizan a uno de nuestros compañeros, por muy mal
que nos caiga nuestro propio "coagrupado"?

He escuchado críticas que dicen que no es una gran
obra, que no posee grandes personajes y que leer de un adolescente que
grita y llora por todo a lo largo de siete libros es altamente
aburrido. Y es cierto. H.P. no posee grandes personajes, al menos no
están del todo estructurados y aunque la mayoría piensa que en el libro
siete, el personaje se comportará con algo más de madurez, no es así.
H.P. es un adolescente del libro uno al siete sin evolución alguna. Lo
mismo sucede con sus dos compañeros Ron y Hermione. Ni siquiera Malfoy
sufre transfiguración alguna, siempre es el pequeño e inutil niño
mimado.

¿Y la trama? Bueno, aquí al menos hay cierta movilidad, no es muy
lineal, eso hubiera hecho aburridos los siete tomos, pero tiende a ser
de un cíclico aburrido. Del libro uno al siete se siguen tres pasos
invariables: A) Potter de entera de algún misterio y comienza a
envolverse en el, B) descubren que alguien del lado de Voldemort o
Voldemort está implicado en ello y se estanca la historia , C) y cuando
al final hay algo de movimiento narrativo, se muere alguien y se vence
en una batalla más. A pesar de ello,existe una tenue línea narrativa
que pudo haber sido mejor desarrollada, la de la unión
Voldemort-Potter. Esta línea es salpicada a lo largo de los seis libros
y sólo es plenamete desarrollada en el séptimo libro.

Las tácticas de mercadotecnia, manejadas por los
editores, son claras a lo largo de los libros. El primer libro, el
único escrito en publicaciones periódicas en un diario inglés, posee
originalidad en pluma de la escritora. Pero los libros siguientes,
buscando siempre impactar al lector, están llenos de capítulos paja,
como les decimos a aquellos capítulos prescinidibles y que son
utilizados para dar más volumen al libro. Además, que la historia fuera
alargada a siete tomos se nota, se tienen elementos inventados y que se
ven forzados, tales como los centauros, o la histora de la niña llorona
fantasma -historia que bien pudo ser sustituida por la historia de la
hija de Ravenclaw con el Barón Sangriento- o la caza final de los
"Horcruxes" que parece más uno de esos "rallys" que organizaba Hanna
Barbera con sus personajes en los años ochentas.

Con todo esto no pretendo no recomendar los libros.
J.K.Rowling es un ser mágico, ve la vida con esa magia y eso se refleja
en los libros. Desgraciadmente, uno como escritor, y más de un
best-seller, se ve atado a ciertos compromisos que en la mayoría de los
casos deforman la idea que se tenía originalmente. La imaginación
necesaria para inventar conjuros y artefactos mágicos es única en la
autora, y vale la pena leerlos y apreciarlos. No sólo es el aspecto
mágico, he de confesar que, aunque H.P. me parecía desesperante por
momentos, los gemelos Wesley llegaron al fondo de mi memoria y de mis
lágrimas, pues me hacían reir con intensidad a través de cada palabra
que pronunciaban; de todos los personajes, serán ellos a los que más
extrañaré ahora que -se rumorea- no habrá más entregas de H.P. y sus
mágicas aventuras.

LAS DIABÓLICAS, Jules Barbey D´Aurevilly

En esta ocasión se trata de un escritor francés de inicios del siglo XIX; ya sabéis como es esto abundantes descripciones de paisajes, personajes y pensamientos de los personajes. Sin embargo, cada descripción es el preludio de una confesión impactante o de una escena de energía envolvente que nos hace seguir leyendo con más y más ansia. Además, estamos ante el auge de los estudios clásicos, y Barbey lo refleja perfectamente comparando a sus personajes con grandes escritores de la Roma antigua, o sus mujeres con las diosas de la mitología Griega y Romana.

Barbey cuenta seis historias de mujeres que pueden ser catalogadas como diabólicas, este adejtivo -él mismo lo aclara en su prefacio- no hace referencia a un sentido religioso de unión con el diablo, no encontraréis en este libro nada de conjuros, hechiceras, sacrificios o ceremonias de adoración al diablo, nada de nada; más bien escribe de diabólicas porque, al igual que el diablo, tienen el poder de arrastrar a los hombres por caminos inimaginables.

Para Barbey su gran poder no es sólo por su físico -aunque las seis mujeres son descritas con belleza fascinadora- hay algunas de sus mujeres que destacan por su personalidad, su aire de heroicidad, sus inmesos ojos, su velantía, etcétera. Un detalle que me llamó la atención fue el hecho de que hablara únicamente de las morenas, esas chicas que poseían el cabello negro pero la piel blanca y ojos grandes y muy obscuros.

Podríamos decir que es uno de los grandes retratos de la mujer francesa y española hecha por un hombre fascinado por este género y, además, un virtuoso observador de la humanidad y una gran narrador de la misma.

Lo recomiendo ampliamente, tanto a los hombres que deseen saber un poco más del misticismo femenino, como a las mujeres que gozan de leer retratos del género femenino.

Como prueba, un botón, y aquí les va:
"...porque si hay un tópico usado doquiera, por cierto, es el que dice que la felicidad no tiene historia. Tampoco tiene descripción."
Barbey D´Aurevilly

Para la cita tomé la traducción al español de Angela Selke y Antonio Sánchez Barbudo, publicada en la colección Clásicos Sexto Piso, de la editorial Sexto Piso. Felicito a esta pequeña editorial por una edición tan pulcra (sólo encontré dos errores tipográficos) y una traducción magnífica.

Salve!

VIAJES CON HERODOTO, Ryszard Kapuscinski

Quizá quieran llamarlo Richard, como él mismo sugiere en el libro. Kapuscinski es alguien a quienes todos debemos leer, ha incursionado en tantas áreas que no hay pretexto de especialización de sus textos.

Llegué a sus textos hará como un año, recomendación profusa de un profesor conocido, tuve la oportunidad de leer su libro El Imperio -que actualmente tengo perdido- y con gran deleite descubrí un nuevo género literario. ¿Es ensayo? ¿Es periodismo? ¿Es narrativa? ¡No! Es Kapuscinski...

Ahora, como segundo libro que tengo la posibilidad de leer, me encontré con uno muy pequeño pero de gozo inigualable. Se llama Viajes con Heródoto, y en el he aprendido que los viajes diacrónicos son posibles.

Mi primera experiencia con la narrativa diacrónica fue un muy mal libro, llamado Tras las Huellas de Darwin, de un tal Toby Green pero, francamente, fue decepcionante. Se enfocó tanto en su mísera existencia y tan poco en los lugares que había visitado Darwin que más que una reconstrucción de ese viaje, era una vitácora para un psicoanalista.

Ahora, con Kapuscinski conozco una nueva versión de estos viajes. Todo comienza cuando Kapuscinski nos narra su inenarrable deseo de salir de su patria, simplemente cruzar la frontera de Polonia y caminar unos metros más alla; el destino le juega una broma extrema y lo envía a la India y, como regalo de partida, recibe un ejemplar de Las Historias, de Herodoto, libro que se convertirá en su lectura libre -cuando es posible tener una lectura libre.

Los años van y vienen, Kapuscinski se convierte en un periodista polaco experto, pero Herodoto nunca lo ha abandonado. Ahora nos narra dos tipos de viajes, aquellos en los que debe cubrir eventos humanos que llegan a cansar hasta al más paciente de los dioses, y los viajes en los que visita las ruinas o los lugares que menciona Herodoto en su libro.

Saber, conocer de estos lugares inmersos en nuevos conflictos bélicos, políticos -recordemos que Herodoto narra muchas de las batallas que se dieron entre los griegos y persas- es en verdad impactante, es la péridida de los tiempos trancurridos para saber que allí, precisamente en esos lugares milenarios, se llevan a cabo los mismos dramas humanos.

Herodoto se convierte, a lo largo del libro de Kapuscinski, en un reportero de la antiguedad, respetado por el autor, revive a través de esta nueva imagen que se le otorga con letras de un gran escritor humanista polaco y de una no menos excelente traductora al idioma español. Sin duda se los recomiendo.

¡Saludos!

The Heart of Hyacinth

Te paso un par de datos sobre el libro que has leido. La autora ha escrito bajo el pseudonimo japonés de Onoto Watana, su verdadero nombre es Winnifred Eaton, nació en Montreal en 1875, de padre gringo y madre china, ella se inclinó por japón... curioso ¿no? Su padre se llamaba Edward Eaton y su madre Grace.

The Heart of Hyacinth se publicó por primera vez en 1903, no existen traduciones la español todavía (si te animas a traducirla te lo agradeceríamos). Actualmente la edición en inglés pertence a la University of Washington Press, creo.
Dinos que café o pastel deseas para que nos lo prestes...

Les recomiendo este sitio si quieren saber más de ella:
Onoto Watana