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La Coctelera

Canción de despedida

Hoy mi papá me pidió que viera un video. Como es costumbre yo me rehusé, normalmente los videos que me muestra son los típicos videos graciosos que circulan por las redes sociales, o de algún accidente portentoso, a veces noticias sobre política.

Desde hace ya bastante tiempo no me llevo bien con él.

Pero hoy el video fue distinto.

Mientras yo lo veía el salió de casa a comprar algo. Lágrimas recorrian mi rostro, me sorprendí.

Poco después de empezar reconocí la canción.

No soy fan de los beatles, ni siquiera me gustan un poco... pero esta canción yo ya la conocía. Era un bello recuerdo. Me sorprendí de como las cosas se ligan unas a otras, me sorprendió el video, mi papá no sabía por ejemplo que me encanta Magritte, de hecho mi papá ni siquiera sabía de él, que en especial esa canción significaba muchas cosas para mí.

Recordé.

Recordé tantas tardes de mi infancia en que escuchaba a todo volumén música que él ponia en su tocadiscos. Música de Alberto Cortez, Opus, el soundtrack de Blade Runner... esa música siempre me recordara mi infancia. Y algo que siempre me gustó fue que pusiera la música tan altísima sin importar molestar a los otros departamentos, la música fue mucho tiempo una de las pocas cosas que vi a mi padre disfrutar de verdad.

Amo la música. Aunque mis gustos son muy distintos a los suyos creo que el influenció mucho mi afición a ella, desde muy niña siempre tuve un reproductor de música... desde una grabadora, pasando por los walkman, los discman hasta llegar al iPod y el celular que simplemente no pudo dejar olvidados en casa.

Creo que el día que deje de escuchar música será cuando no tenga ilusión por nada.

Mi papá, desde ya hace muchos años no escucha casí música y mucho menos a los volúmenes que ponía sus discos cuando era niña. La vida pasa.

El video fue una callada despedida.

Es hora de partir.

Y creo que a pesar de todo siempre tendré esos bellos recuerdos en mente, finalmente el siempre sera mi papá.

Cuentos de hadas japoneses

Curiosa la forma en que todavía me sorprende el honor y las costumbres japonesas de antaño, remanentes todavía hoy en día en muchas formas.

Cuando llegó la noticia del tsunami japonés, yo tenía una copa en la mano, y me preguntaba qué haría si yo me encontrara en la misma situación, y me respondí, lloraría, entraría en pánico y probablemente necesitaría un abrazo muy largo. Loli-pop me dijo que ellos no lo harían, y me lo explicó con una palabra (que mi memoria de pescado no puede recordar firmemente) que tenía este significado: no demostrar tus emociones tan fuertemente, por temor a incomodar a las personas que hay a tu alrededor.

Temple, fortaleza, o carencia de expresiones, no lo sé, pero aquí eso no funcionaría tanto, somos demasiado dramáticos para esa expresión, además que siempre hablamos con las manos y con la expresión de nuestros cuerpos formamos cosas que llegan a los demás sin decir palabra alguna, todo sin decir una palabra, los sentimientos llegan a donde tiene que llegar.

En este libro, la costumbre del honor y del sacrificio llega a todas las edades y situaciones sociales, desde el samurai que busca un tesoro para conquistar la mano de una princesa, hasta un hijo que llegó entre los bambúes y que llega a la vida de los ancianos para hacer su vejez más cómoda.

Hubo un cuento que no leí con tanto gusto como yo hubiera querido, y ya sé que los tiempos cambian, hay diferentes latitudes y costumbres y vemos la sociedad de una distinta manera, pero no puedo evitar sentirme un poco triste cuando una mujer se sacrifica por un hombre que no le tiene la más mínima compasión y logra que se salve, con la única recompensa del agradecimiento momentáneo. Uf, eso de aventarse al mar pidiendole al dios serpiente que no mate a tu marido que prometió que se casaría con otra solo porque ya no conservabas tu piel lozana y ya no eras tan bonita, no me hizo sonreir.

Después se me quitó el puchero cuando hablaron de un cienpiés gigante, que podía morir con el contacto de la saliva humana. Todos estos relatos me recordaron los cuentos que leía cuando quería desentenderme de todo.

Japón es un mundo tan diferente, que un vistazo con los cuentos, no es suficiente.

PD No pude encontrar indigno de ser humano... muero de ganas de leerlo!

 

Sexy Eyes

Yo le temo a

La oscuridad

A que un monstruo salga de debajo de mi cama y me jale los pies cuando voy en la noche al baño

A que la uña pequeña de mis pies desaparezca

La guerra

Los fantasmas, zombies, demonios y brujas (como conjunto)

A las arañas, cucarachas, víboras, ratas (en ese orden)

Los conflictos

Las películas de horror

Las divisiones largas

Decepcionar a la gente

Al abandono

Que nunca sea el amor de la vida de nadie

SEXY EYES THAU

 

Mi auto

Hace poco que tengo mi auto y entiendo porqué los chicos se apasionan tanto con ellos.

Cuando lo lavas tienes conciencia de todo lo que le ha pasado:

Esa abolladura que tiene porque no viste el bendito tubo en el estacionamiento cuando visitabas a la tía Juana por primera vez; los rines rayados porque no calculaste bien la acera al estacionarte y no había un franelero que te dijera cuánto más echarte para atrás; las cagadas de paloma por aquella vez que estacionaste debajo del árbol; la tarjetita del negocio de stripers que quedó en tu ventana cuando lo dejaste en la calle de noche por un barrio peligroso; el volante del negocio de comidas a domicilio en tu parabrisas que compite con el lugar del boletito del estacionamiento del valet parking de aquella noche loca. Y eso es sólo lo que ves por fuera.

Por dentro yo sé que debe variar de persona en persona por género profesión, estado civil y religioso.

Porque no es lo mismo tener dos pares de zapatos, unos de tacón, y otros de piso, por si te cansas, y por si hay una presentación de última hora con el jefe; el suéter, la chamarra, la bufanda y el paraguas, aunque sea primavera, los discos, el i-pod, el perfume, los condones y la tarjeta de seguro del coche por si hay noche loca; la sillita de bebé, los juguetes, la mordedera, el peluche y la mamila con los restos de la leche preparada de tu hijo que últimamente ha tomado la gracia de vomitar en el coche porque se siente mareado cuando das vuelta a la izquierda; los libros, lapices, mochilas, loncheras, equipo de karate y ballet; el rosario en el espejo retrovisor, las cuentas musulmanas en la palanca de velocidades, o la santa muerte pegada en el tablero del coche.

Todos los coches tienen una personalidad diferente, de acuerdo a lo que la automotriz los haya diseñado y lo que hagamos cada uno con él. El mío es un coche gay, porque siento que es un "niño", pero le encantan las estrellitas rosas que puse en la parte de atrás. Eso de las pegatinas en las defensas son todo un arte para expresar lo que queremos que otros conductores vean, como el equipo de futbol que preferimos, la banda de rock que amamos y los países que hemos visitado. Mis estrellas dicen que mi coche pertenece a una niña joven (o inmadura, dependiendo quien me vea manejar) y el equipo de soccer que hay en mi ventana podría delatar a una fanática empedernida, cuando la verdad es que no se nada del deporte y eso lo añadio mi padre por pura diversion que ahora no puedo quitar.

Mi auto se llama cookie y estoy segura que si pudiera pintarse los labios, lo haría, se pondria además un lunar al lado y se pintaría los faros de una manera atrevida.

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Y si mejor ....?

Decir que No es una practica muy saludable y recomendada para tener una vida balanceada. Pero hay distintos tipos de No.

-No puedo verte hoy porque tengo un montón de trabajo.- Comprensible

-No necesito que me digas qué hacer, lo tengo todo claro en mi cabeza.- Vas directito al desastre, no digas que no te lo advertí.

-No vas a pasar por mi? es que estoy muy cansada.- Chantajista.

-No tengo dinero para salir esta noche.- A veces real, a veces flojera.

-No tengo novio.- Problema latente de inseguridad y temor al compromiso no resuelto desde hace tiempo ( si lo leo todo de una sola vez se me acaba el aire)

-No, esta vez no quiero tener sexo casual contigo.-Falta de ganas o lucidez mental para que ya no te usen como trapo.

-Ya no quiero estar triste.- Deseo verdadero que no sabemos como cumplir.

Se me escapan de la mente otras negativas, después pondré más

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Cisne Negro

Que vuelta de tuerca a la actuación de Natalie Portman. Ya no más torcer la boca en la misma posición para llorar y sonreir en diferentes tomas. La verdad es que no me gustó nadita en V de venganza, y creía que nunca iba a levantar su actuación, pero me equivoque, al menos con esta cinta.

La obsesión de una madre se convierte en la vocación de la hija, y es llevada al extremo de que concibe su ser como el papel a interpretar.

Ya decía yo que en ballet hasta las sonrisas fuera del escenario eran falsas, y esta puesta en escena lo confirma. Me gustó mucho el manejo de la historia, del cuerpo de las actrices y de la locura que se va apoderando de a poco cada vez de una chica que sueña con liberarse, pero que no sabe cómo hacerlo.

La mala guia, y la inexistente autoestima son los ingredientes que hacen de la historia, algo emocionante de principio a fin. Las fantasias, los miedos, los horrores de alguien que no ha sido lo suficientemente libre como para explorarse fisica y emocionalmente son lo que hace que las personas exploten y se vuelvan locas sin remedio.

Eso fue, la pose de loca y los momentos en que parece alguien que es tan frágil emocionalmente, pero que sientes que puede darte una cuchillada sin pensarlo dos veces es lo que logra que la actuacion sea impresionante.

Bien lograda!!!

(PD NO VEAN DEJAME ENTRAR VERSION GRINGA!!!! de verdad no la vean ni por curiosidad, es horrenda, insípida y un pobre retrato de la original, aunque con mejores efectos, pero sin lograr la profunda relación que tienen Eli y Oscar en la original, yo caí por mera coincidencia, y me arrepentí tanto... no volveré a confiar en los remakes si no me los comentan antes!!... Gracias por aguantar la pérdida de compostura...)

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Tierras de sangre

Libro fascinante de principio a fin. Con él pude casi ver los campos dorados de trigo de Turquía y Grecia, y oler la pólvora y el sufrimiento de los pueblos azotados por la violencia impuesta que trae consigo casi todos los conflictos bélicos.

De la boca de un soldado que vive el ir y venir de las balas entre pueblos hermanos, se describe el horror de un pueblo que antes veía a sus vecinos como gente en la que podía confiar convertirse en el enemigo impuesto de alguien que ni siquiera está en sus tierras y que no puede ver el dolor y sufrimiento de la gente que vive de esas tierras tan hermosas.

Grecia y Turquía son tierras vecinas y conforman el corazón de una de las regiones más ricas en costumbres, cultura y alegría; Pero cuando por decisiones externas deciden sangrarse hasta morir, la hermandad se acaba en un abrir y cerrar de ojos.

Es cierto que los horrores de la guerra siempre son indescriptibles, y que el dolor y la tristeza no pueden ser desmenuzados en un texto con suficiente precisión como para evitar que se sigan creando guerras por el poder.

 Este texto lo hace de una manera poética y entrañable. Las vivencias de este soldado antes y después de la guerra te llevan de la mano por una existencia pacífica, en donde lo único que importa es el ritmo de la tierra para crecer frutos, el cómo venderlos y cuidarse de los vendedores aprovechados para poder tener siempre pan en casa. La fuerza bruta de los hombres y la dedicación de las mujeres al hogar, ya que los dos son los pilares de la familia eterna y feliz de los campos, que no tienen porqué sufrir ninguna tristeza.

Los caminos del destino llevan a que esta existencia de trigo dorado se vea sustituida por la de la gris lucha por la supervivencia, en donde la pregunta es: Si no luchas por tu tierra y por tu derecho de residir en ella, de qué sirve tu existencia, llevada por caminos de avaricia, torciendo el significado de ésta primera intención, para llevarlo a: matense, destrúyanse, y nos repartimos lo que quede al final. Los campos quedan abandonados, las mujeres quedan en sus casas, llorando por sus hijos y maridos, solas, sin poder trabajar la tierra por completo ya que los saqueadores sólo esperan una oportunidad para llevarse la poca dignidad que les queda, pues el amor y la esperanza, hace tiempo que no pasa por delante de su puerta.

La desolación de los campos de batalla es otra, pues quedarse significa morir por la bayoneta, o por una enfermedad, o porque tus superiores se volvieron locos y decidieron eliminar a todos los que estaban ahí. La única solución, desertar... y aún asi apostaban la vida cuando pedían ayuda a los viajantes, ya que la pena de muerte era lo único que le esperaba a los que fueran descubiertos.

Huir de la tierra, huir de la guerra, huir de la sangre y de los lazos que te unían a un pueblo es la solución para que la locura no te alcance y haga contigo lo que quiera. Huir o quedarse, esa es la disyuntiva que se plantea.

Uno de los mejores libros que he leido hasta ahora.

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Una pastelería

Haruki Murakami ha cautivado a mucha gente a lo largo y ancho del mundo, y la verdad es que yo no soy la excepción. Tanto, que ya he tenido una sobreexposición a sus escritos y ya me es conocida su manera de escribir, y a veces se me hace un poco predecible. Y aún así, espero quela traducción de su nueva novela al castellano llegue ya muy pronto para poder comprarla, o poder pedirla a alguien para poder devorarla.

Hubo un cuentito que un amigo me hizo llegar, y que como loca devoré en menos de media hora, y que volví a leer con más calma, disfrutanto los personajes y la situación. "El segundo asalto a la pastelería", o al menos así se traduciría el texto, porque está en inglés, pero está cortito y es muy lindo.

Lo que me gustó de este texto es que expone cómo puede cambiar una persona a partir de un solo hecho en su vida, consumado o no, las secuelas que deja, como pérdida de sueño, obsesiones, inapetencia y algunas veces alucinaciones.

Me gustó la complicidad que hay entre los personajes, el gusto que hay entre ellos como pareja es dinámico, porque no cae en la monotonía de: ash! ahora no, o sabes, estoy muy cansad@ y no quiero hacer nada hoy, sino un atrevimiento y complicidad casi como Bonnie y Clyde. Creo que alguna vez quisiera realizar una felonía con alguien en quien confíe mi vida (claro, algo no muy grande, ni arriesgado ni tan ilegal... bueno sólo para pasar el momento más arriesgado de tu vida con alguien que te ame y que te entienda... pero que no sea robar un libro, esa idea ya me la ganaron)

Nunca hay que dejar cosas pendientes, ni  dichas ni hechas.

Aqui el enlace que compartieron conmigo (GRAAACIAAAAS)

ctina.com: Haruki Murakami: The Second Bakery Attack

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